En una cirugía fetal sin precedentes en el interior del país, lograron corregir la columna vertebral de un bebé de 28 semanas de gestación, cuyo diagnóstico era mielomeningocele, comúnmente conocido como "espina bífida". Fue un trabajo conjunto de la Nueva Maternidad Provincial de Córdoba y el Hospital Privado de la capital cordobesa, el primero de este tipo, fuera de la provincia de Buenos Aires. En esta compleja intervención participó –como parte del staff del servicio de medicina fetal del Hospital, a cargo del doctor Savino Gil Pugliese– la médica rosarina, María Agustina Nóbile, quien dio detalles del procedimiento en diálogo con el programa A la Vuelta (Radio 2).
Nóbile es médica tocoginecóloga, especializada en medicina y cirugía fetal. Una vez que terminó su carrera de Ginecología y Obstetricia, se instaló en Londres durante tres años para formarse en Medicina fetal y desde que regresó a la Argentina, en 2021, se dedica a esa especialidad.
Si bien trabaja en la Maternidad Oroño, de Rosario, donde llevan realizadas varias cirugías fetales, tanto el equipo de trabajo cordobés, como el jefe del servicio, el doctor Savino Gil Pugliese –referente en cirugía fetal en el país– le abrieron las puertas para que la médica rosarina se sume al grupo multidisciplinario en el que “se trabaja muy arduamente para que se puedan realizar todo tipo de cirugías fetales”.
En relación con los diagnósticos de espina bífida, en Argentina se realizan cirugías intrauterinas desde 2018, pero hasta el momento sólo se habían practicado en Buenos Aires. La de Córdoba es la primera del interior del país. “En Rosario –dice– estamos creciendo cada vez más y esperamos, dentro de poco tiempo, poder llevar a cabo estas cirugías también”.
Qué significa "espina bífida" o "mielomeningocele"
La espina bífida es un defecto que se produce cuando la columna vertebral del feto no se cierra por completo. Es un tipo de defecto del tubo neural.
La gravedad de la espina bífida puede variar desde casos leves que no presentan síntomas hasta casos graves que afectan la médula espinal y los nervios. Puede manifestarse a través de anomalías en la espalda, como un hoyuelo, una mancha roja de nacimiento o un mechón de pelo; dolor de espalda o piernas; debilidad, entumecimiento o alteraciones en la sensibilidad de las piernas o la espalda; deformidades ortopédicas en las piernas, los pies y la espalda, entre otros síntomas.
“Esa lesión a nivel de la columna expone las vías nerviosas que conectan el cerebro con la columna y genera inmovilidad en el bebé cuando nace. Además, con el roce continuo dentro del útero, durante el embarazo, le genera complicaciones a futuro. Puede ser un bebé que no logre caminar, que tenga incontinencia u otras consecuencias”.
En estos casos, cuando el embrión se está desarrollando, se produce una alteración a nivel de la osificación, pero también con el avance de la gestación, a medida que el feto va creciendo, se van lastimando todas las vías nerviosas que resultan expuestas. “Por eso –explica– cuanto antes se corrija, puede resultar beneficioso para detener esa exposición y ese daño neurológico que provoca distintas complicaciones postnatales. La cirugía se puede realizar también una vez que el bebé ha nacido, pero –advierte– “el grado de afectación es mayor”.
La espina bífida se detecta por ecografías de rutina. La mayoría de estos defectos se observa en la llamada ecografía morfológica que se realiza en la semana 20 del embarazo y permite visualizar todos los órganos del bebé; “pero también es importante saber que muchos casos pueden diagnosticarse en el primer trimestre, a través de la prueba de translucencia nucal (marcador ecográfico que mide el grosor del líquido en la nuca del feto entre las semanas 11 y 14 de embarazo y ayuda a identificar la presencia y el riesgo de anomalías cromosómicas/genéticas o malformaciones”.
El caso de Córdoba
En este caso en particular, la ecografía y la cirugía posterior se llevaron a cabo en noviembre de 2024, en la semana 28 de gestación, y el bebé nació en enero pasado, con el embarazo al término. En la semana 37 se le practicó una cesárea. “Nació un bebé sano y por suerte salió todo exitosamente. Está siendo asistido por los neurocirujanos porque, obviamente, requiere de controles más frecuentes que un bebé que no haya tenido esta patología. Va a necesitar ayuda y estimulación, pero mueve sus piernas y su pronóstico es mucho mejor que el de un bebé con esta lesión sin reparar dentro del útero”, señaló Nóbile.
La profesional indica que también hay que realizar estudios a la madre durante el embarazo para ver si hay alguna otra causa que pueda estar generando ese cuadro, y si se decide la realización de la cirugía, se somete a la paciente a otros estudios (resonancia) para evaluar con precisión el defecto y planificar la cirugía con anticipación.
El bebé nació con 2,5 kilos de peso, con movilidad de los miembros inferiores y muy buena evolución neurológica. Fue seguido por los neurocirujanos de la institución y el servicio de Neonatología, y recibió el alta junto a su madre. “Estamos muy contentos porque es un avance muy importante para la medicina del interior del país. En especial, estamos satisfechos porque el bebé ya nació y podemos estar viendo los logros de la cirugía”.
La “ventana terapéutica” para intervenir va desde la semana 22 o 23 del embarazo, hasta la 28. Por eso la importancia del diagnóstico temprano para evaluar la situación con el equipo de medicina fetal, los neurocirujanos y neonatólogos y ver si ese bebé aplica para ser operado intraútero.
Es importante aclarar que este tipo de intervenciones pueden tener complicaciones serias, como la ruptura prematura de membranas y el parto prematuro; sin embargo, en este caso, luego de la cirugía, la gestante cursó su embarazo sin complicaciones.
La cirugía intrauterina
Nóbile detalló que la madre se somete a anestesia general y se le realiza una incisión similar a la de la cesárea para poder exteriorizar el útero. A partir de allí, se hace una segunda incisión muchísimo más pequeña, en el útero, que permite intervenir la espalda del bebé. Se repara la lesión tanto en la columna como en la piel, y los neurocirujanos suturan esa lesión para evitar que siga el daño progresivo de la médula espinal.
“La cirugía debe ser lo más breve posible para evitar daño al útero, ya que estamos ingresando a la cavidad que contiene el líquido amniótico y debe permanecer estéril. Es una cirugía que puede llegar a extenderse durante unas dos horas, pero dentro de la cavidad uterina se intenta estar el menor tiempo posible (20 o 30 minutos como máximo) para reparar la lesión. Nosotros utilizamos una técnica abierta, pero en otras partes del mundo existe una técnica asistida por laparoscopia”.
Antecedentes en Buenos Aires
En la provincia de Buenos Aires hay varios centros que realizan este tipo de cirugía fetal para corregir espina bífida desde hace siete años; pero en el interior del país, Córdoba es la primera provincia que la efectuó, a través del equipo médico que viene trabajando en el tema para mejorar la calidad de vida de los bebés con estas alteraciones.
La cirugía de reparación de mielomeningocele fetal intraútero demostró que se puede mejorar muchísimo la calidad de vida posnatal de esos bebés.
“Hay que evaluar caso por caso” –dice Nóbile– y en esa línea, en los antecedentes de Buenos Aires, “hay de todo”. Asimismo, afirma que esta cirugía de reparación de mielomeningocele fetal intraútero ha demostrado que se puede mejorar muchísimo la calidad de vida posnatal de esos bebés.
“Son bebés que van a necesitar mucha ayuda para deambular y para controlar esfínteres, pero la intervención ayuda mucho (como se viene demostrando científica y clínicamente en otras ciudades del mundo, desde hace unos veinte años) en el pronóstico del bebé una vez nacido.
Qué otras patologías se pueden operar de forma uterina
“Es una pregunta difícil –destaca– porque hay que evaluar cada caso en particular; pero hay casos de fetos con cardiopatías (problemas en el corazón), con anemia fetal, embarazos gemelares idénticos complicados, y muchas más. Cada caso necesita una cuidadosa evaluación previa, que se lleva adelante de forma multidisciplinaria con otros colegas”.
La médica subraya la importancia de que las mujeres comiencen a tomar ácido fólico apenas se deciden a buscar un embarazo o cuando se enteran de que están embarazadas, ya que es una de las formas de prevenir algunas lesiones del tubo neural.