Vicentín procedió a paralizar sus plantas de producción en Ricardone y Avellaneda. Este viernes por la tarde los encargados de ambos predios ordenaron que se frenen los trabajos sin dar muchas más explicaciones. Desde el gremio denunciaron que la empresa está haciendo "look out patronal".
Una vez que se concretó el cierre de ambas plantas, desde Vicentín emitieron un comunicado en el que aseguraban el se había procedido al “cierre seguro” de las plantas de operación “en la convicción de que, para la conservación de la empresa, en este momento se impone la protección de los activos”.
El principal motivo que argumentaron desde la firma para frenar la producción tiene que ver con la “imposibilidad de obtener contratos de fazón en tiempo oportuno para cumplir regularmente con los compromisos de la sociedad”. Pese a esto, desde el gremio advirtieron que al momento del cierre en la planta de Avellaneda quedaron 25 mil toneladas de girasol sin procesar.

“Entre tanto, continuamos en diálogo permanente con todas las partes interesadas, en procura de lograr las condiciones para reanudar la actividad. Lamentamos que habiendo encontrado la salida clara, concreta y tangible hace más de tres años, respaldada por mayorías contundentes de acreedores -solución que todavía está vigente- hayamos alcanzado esta situación extrema que trae zozobra a Vicentin y a la comunidad”, señaló la empresa en el comunicado oficial.
Por su parte, desde el sindicato de Aceiteros explicaron que ambas plantas quedaron únicamente con un mantenimiento mínimo. En el caso de Avellaneda se mantendrá activa la caldera porque abastece de energía a otras industrias que funcionan dentro del Parque Industrial.
El secretario general de los aceiteros del norte de la provincia, Leandro Monzón, detalló que se enteró a la tarde que habían ordenado parar Ricardone, y remarcó que esta es una decisión pura y exclusivamente de los directivos de Vicentín, lo que llamó un "lock out patronal", ya que en la planta industrial de Ricardone, aún queda girasol de la Unión Agrícola de Avellaneda como para seguir procesando.
Por su parte, los Aceiteros de San Lorenzo también criticaron la medida ya que coincide con el momento en el que la firma debía efectuar el pago a los trabajadores. Ante este panorama, hay una asamblea en la que definirán los pasos a seguir.